Todos los artículos sobre Feminismo

Te voy a matar con el pendejo adentro

El pasado 29 de mayo, el Juzgado Correccional N.º 4 de San Isidro condenó a Francisco Salvador Crespo a la pena de dos años de prisión en suspenso por amenazas coactivas contra Ruth Mayra Herrera en el marco de la causa 7777-P. La frase que da título a este artículo se encuentra entre las amenazas que la justicia tuvo por acreditadas. El imputado se declaró penalmente responsable, accediendo así a la posibilidad de un juicio abreviado. Esta es la historia de Ruth, de aquello que ocurrió antes de la sentencia y de las consecuencias que continúan mucho después de que un expediente judicial se da por concluido.

SOS — Lo que podemos hacer con nuestros smartphones en casos de emergencia

Las mujeres, las personas con discapacidad y las personas de la comunidad LGBTIQ+ estamos más expuestas a situaciones de violencia, acoso y ataques por odio, no solo en la calle, sino en cualquier ámbito.
No podemos prever lo que puede pasar ni evitarlo. Pero sí podemos tener herramientas activadas de antemano, porque cuando algo ocurre, no hay tiempo para configurarlas.

Alerta global: la IA ya está vulnerando el consentimiento y la privacidad de mujeres e infancias — Segunda parte

Mientras los gobiernos aplican restricciones, algunos países bloquean Grok y X, mientras surgen las denuncias a lo largo y ancho del mundo por organizaciones y fiscales que actúan de oficio incluso en los EE.UU, Elon Musk no solo lo niega, sino que se nos ríe en la cara.

Alerta global: la IA ya está vulnerando el consentimiento y la privacidad de mujeres e infancias

Desde hace semanas, la red social X (antes Twitter), dirigida por Elon Musk, se encuentra en el centro de una polémica que va mucho más allá de una discusión tecnológica. Lo que está en juego es la dignidad digital, los derechos fundamentales y la seguridad de millones de personas frente al avance descontrolado de la Inteligencia Artificial.

Crónica de una marcha anunciada

Todos sabíamos que iba a pasar. Pero no sabíamos ni el cómo ni el cuándo. Por eso cuando finalmente pasó, fue como si nos hubiesen puesto un resorte en el culo. O bueno, otra cosa. Ya que tanto asquito les da.